Siento el aqua de mi honra,
la honra que perdura en mi sed,
la sed que separa mi deshonra,
y a su vez lo que hace mi red,
el peor motivo de mi tiempo,
la peor comida de su merced.
Me encomiendo a su movimiento,
a su paso por su desdicha vida,
que llora y amarga por su lamento.
Y sin saberlo se vio consumida,
por el comercio de la ira
a la que se vio sometida.
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